Del cambio hacia la transformación sostenible de la Abogacía

¿Qué cambio podemos operar en nuestro entorno profesional para contribuir a la transformación sostenible de la Abogacía?

En un artículo anterior, “El poder del Sí para una transformación sostenible de la abogacía”, buscaba persuadir sobre la relevancia del propósito responsable y compartido para impactar positivamente en presente para un futuro de la abogacía.

Pues bien, a estas alturas, creo que todos ya tenemos claro que estamos en momento de cambios y de contradicciones. Así, seguimos creyendo en las verdades absolutas y, sin embargo, nos mantenemos en la incertidumbre; apostamos por la lógica cuantitativa incluso para lo que no podemos palpar; o creemos en la necesidad de un progreso social y económico, pero nos apartamos del compromiso verdadero para un desarrollo que necesariamente se reclama sostenible.

¿Cómo navegar en esta complejidad? ¿Cómo ordenar nuestro pensamiento para entender y actuar ante estas realidades? ¿Cómo podemos aprender provechosamente de estos cambios y actuar para nuestra profesión de la Abogacía? ¿Cómo podemos ver un presente de futuro y un futuro de presente para la Abogacía?

Para dar respuesta, o para buscar más preguntas traigo a colación dos citas:

El cambio es movimiento, es “llegar a ser”.

Aristóteles

“Somos lo que pensamos. Todo lo que somos surge de nuestros pensamientos. Con nuestros pensamientos creamos el mundo.” 

Budha

Acción y pensamiento se presentan confluyentes y también necesarios en cualquier proceso de cambio, de transformación, sumergiéndonos es una concepción estrategia que nos conduce a la siguiente reflexión:

  • Qué hay que cambiar,
    • pero a qué cambio aspiramos.
  • Cómo pensamos resolver los retos que se presentarán para producir el cambio,
    • pero qué factores potencialmente podrían poner en peligro su consecución.
  • Qué impacto queremos producir,
    • pero qué impacto creemos que se generará con las acciones del cambio.
  • Cómo pensamos profundizar para reevaluar y reflexionar los logros,
    • pero qué nos conduce a optimizar el logro de los resultados.

Del cambio que cada uno podemos operar

1 · Visualizar un cambio

Venimos acostumbrados, como punto de partida, a identificar un problema a resolver. Sin embargo, en esta ocasión se trata de comenzar con una visualización, creativa y positiva, de aquella posición que queremos alcanzar, esto es, un cambio deseado para nuestra profesión.

Nuestra visión ha de ser posible de alcanzar de manera que queden justificados los recursos y esfuerzos que vamos a poner a disposición del cambio. El cambio imaginado, necesariamente será el resultado de nuestras acciones en el contexto de presente y de futuro, por ello el cambio hacia la transformación sostenible no responde a una actitud reactiva ante situaciones externas, sino a una actitud proactiva desde la motivación intrínseca; no es un cambio proyectable de acciones planificadas bajo una lógica lineal, sino un cambio estratégico de pensamiento flexible y fluido construido sobre procesos adaptativos de aprendizaje, pero también de desaprendizaje.

¿A qué propósito queremos contribuir con el cambio? ¿Qué queremos lograr con nuestra transformación? ¿En qué período de tiempo estamos visualizando el cambio? ¿En qué contexto ocurre el pretendido proceso de transformación? ¿Cuáles son los puntos de conflicto y las causas? ¿Qué otras iniciativas están ya iniciadas? ¿Qué estructuras institucionales o sociales las apoyan?

 2 · ¿Qué tipo de cambio estamos visualizando?

La manera en la que pensamos facilita u obstaculiza el proceso de cambio. El movimiento que tenemos que articular para alcanzar el cambio hacia la transformación sostenible parte de cómo entendemos la realidad, y desde ahí conducir una nueva manera de entenderla, cambio ontológico. Si bien, un enfoque integral que comprenda también cambios operativos y epistemológico es lo que nos puede conducir a un camino transformativo más exitoso.

  • Cambios ontológicos, en relación a la manera en la que entendemos la realidad, cómo determinamos qué es lo correcto.
  • Cambios epistemológicos, sobre la manera en la que pensamos las cosas, cómo sabemos que estamos haciendo las cosas adecuadamente.
  • Cambios a nivel operativo, esto es, cómo hacemos las cosas y cómo podemos hacer para hacerlo mejor de lo que lo hacemos.

Entender, pensar y articular de manera distinta la realidad es lo que nos conduce al planteamiento de nuevas soluciones y consecuentemente a obtener distintos resultados.

¿Qué estratégicas van a conformar el cambio? ¿Cuáles serán los objetivos estratégicos? ¿Cómo se va a hacer?  ¿Qué hitos del proceso identificamos para el logro de los objetivos estratégicos? ¿Qué condiciones se tienen que dar en el marco de cambios en el que queremos operar la transformación? Si no se dan dichas condiciones, el cambio no se producirá ¿Qué condiciones necesarias se producirán secuencialmente y cuáles simultáneas? ¿Cuáles a corto, medio o largo plazo?

3 · Dimensiones del cambio

Ahora bien, el cambio requiere de un análisis integral que nos permita alcanzar, pero también nutrir y mantener precisamente ese cambio deseado. Así, el cambio se dimensiona tanto en el orden interno como en el externo, y se despliega tanto en el ámbito individual como en el colectivo.

  • La transformación individual (ámbito interno individual). Hace referencia a las identidades individuales, a la mentalidad, a las emociones y a los sentimientos. La transformación del ‘yo’ es completamente subjetiva, se consigue desde la auto-reflexión y el desarrollo personal, pero también desde la reflexión sobre el entorno profesional.
  • La transformación de las relaciones (ámbito externo individual). Aquellos hábitos relacionales, de comportamiento y de interacción con el entorno. Es objetiva la transformación de las relaciones y para propiciarla es esencial crear espacios de encuentro, de diálogo, de escucha, de conversación y debate público, de intercambio de experiencias.
  • La transformación de los patrones colectivos (ámbito interno colectivo). Referido a la identidad y la cultura colectiva, así como el pensamiento, el entendimiento y el comportamiento colectivo. Pasamos a lo inter-subjetivo para intentar cambiar patrones acomodados a través de la comunicación y las acciones de sensibilización dando giro a las percepciones colectivas o a las preconcepciones sobre segmentos de vulnerabilidad.
  • La transformación de las estructuras y procedimientos (ámbito externo colectivo). Las construcciones regulatorias, las políticas y protocolos, y las estructuras institucionales. Conseguimos dimensionar la transformación a lo inter-objetivo cuando participamos para influir en los procesos, en las reformas legislativas o regulatorias, o en la creación institucional desde la transparencia.

¿Qué iniciativas específicas se podrían desarrollar en cada dimensión? ¿Cómo de influyentes somos para tomar iniciativa en cada dimensión? ¿En qué nivel podríamos generar el mayor cambio? ¿Qué alianzas podríamos establecer para abordar el cambio de la manera más integral posible?

4 · Por qué y cómo del cambio

Por lo general sentimos que no hay necesidad de cambio y no tenemos consciencia de la importancia que el cambio pueda suponer. Todos tenemos adquiridos e interiorizados modelos mentales, comportamientos y hábitos, y sumidos en la comodidad, no nos movemos de ellos hasta que una inquieta masa crítica suficiente empuja el cambio. Estamos en la fase que se denomina fase de satisfacción.

Sin embargo, en un momento dado comenzamos a percibir que algo ya no fluye como antes, que no funciona, que se está generando una brecha. A pesar de ello mostramos resistencia al cambio. ¿Los motivos? El miedo a lo desconocido, y la inercia tanto conductual como intelectual. Esta es la fase de negociación con nosotros mismos.

¿Hemos superado ya la resistencia inicial? Lo que está sucediendo es que ‘la masa crítica’ –los clientes, el entorno…- está presionando el cambio. ¿Cómo abordar el cambio? El camino es nuevo, es desconocido e incierto. Tenemos que diseñar escenarios de futuro abriendo espacio a la mente, al aprendizaje, a la colaboración, a la cocreación, a la construcción de nuevas relaciones de confianza y de significado compartido. Fase de confusión.

La fase de renovación se presenta ante lo patente de la necesidad explícita y la consciencia de desarrollar nuevas alternativas, y aceptamos tanto el cambio individual como el social. Ahora sí, transitamos en la transformación sostenible y progresamos hacia un nuevo sistema.

¿Cómo podemos escuchar esa necesidad de cambio? ¿Qué elementos de resistencia encontramos en nosotros mismos, y en los demás? ¿Qué causas de resistencia encontramos en el entorno? ¿Cómo podríamos facilitar las condiciones para propiciar el cambio? ¿Qué estrategias podríamos promover?

¿En qué fase nos encontramos hacia la transformación sostenible, en la de la satisfacción, la negación, la confusión o en la de renovación? ¿En qué fase crees que se encuentra la abogacía en el camino hacia su transformación sostenible?

Sin embargo, no estamos solos cuando pretendemos abrazar un cambio, nos encontramos con diferentes partes interesadas, y también con partes de diferente poder.  Y también con espacios infranqueables, al menos aparentemente, con intereses no solo diversos, sino incluso contrapuestos, aunque también con otros espacios abiertos y dados a crear nuevas realidades, donde con los agentes intervinientes podemos interactuar creando auténticas redes de interés. Por ello es importante identificar y segmentar entre qué personas y grupos nos estamos moviendo:

  • Así, es importante destacar aquellos grupos impulsores, que contribuirán comprometidamente con el cambio deseado, por lo general responde a nuestro círculo más cercano.
  • Los bloqueadores, a los que nuestra intención de cambio les afecta negativamente, o bien no tienen información suficiente o no la comprenden.
  • Y los flotadores, no bloquean, pero tampoco contribuyen activamente. Estas personas o grupos se pueden mover tanto hacia la posición de motores como de bloqueadores.

Las preguntas que nos podemos formular podrían ser: ¿Cómo dirigir convenientemente a los flotadores? ¿Cómo neutralizar o dividir a los bloqueadores? y ¿Cómo fortalecer alianzas con los grupos motores? ¿Qué nuevos actores tendría que integrar?

5 · Foco en el trayecto y aprendizaje

Poner foco en el trayecto es establecer los indicadores de cambio que nos permitan entender, no solo cómo se está produciendo el cambio sino cuál es la mejor manera de contribuir a que se produzca. El hecho de estar actuando no significa necesariamente que estemos contribuyendo de una manera efectiva al cambio planificado.

El foco en el trayecto hacia la transformación con conduce a preguntarnos en cada momento del proceso de cambio: ¿Qué vamos a observar para saber si estamos logrando el cambio deseado? ¿Qué indicadores o sistema de monitoreo del cambio vamos a utilizar? ¿De qué manera vamos a recoger las evidencias? ¿Cómo interpretar si se están dando las condiciones del cambio? ¿A quiénes queremos dar cuenta de nuestro cambio? ¿A quién priorizar entre ellos y por qué? ¿Lo que estamos articulando nos lleva hacia donde queremos llegar? ¿Qué factores están favoreciendo el proceso de cambio y cuales lo están entorpeciendo? ¿Qué ajustes tendríamos que hacer? ¿Se nos sugiere alguna ruta de cambio adicional?

El aprendizaje proviene de la experiencia de nuestra práctica concreta, de la observación y el análisis de dicha experiencia, de la conceptualización y de la aplicación directa de lo que ha dado resultado en nuestra experiencia. Pero también aprendemos de la interacción con otros y de las circunstancias del entorno, aunque no es fácil generar procesos de aprendizaje con aquellas personas o grupos que no tienen intereses afines a los nuestros. El aprendizaje nos conduce a desarrollar nuevas competencias para el reaprendizaje y para la resolución y gestión de conflictos, tanto de manera colaborativa como individual, y a transformar y crear nuevos escenarios.

¿Con quiénes argumentamos nuestro aprendizaje? ¿Con quién y cómo vamos a compartir vivencias? ¿Cómo esas vivencias nos van a permitir un aprendizaje individual y compartido? ¿Cómo integrar los aprendizajes en la dinámica del cambio?

RUTA DEL CAMBIO PARA LA TRANSFORMACIÓN SOSTENIBLE DE LA ABOGACÍA

  • CAMBIO DESEADO
  • ¿Cuál es el cambio que para la transformación sostenible de la abogacía que queremos generar en nuestro contexto?
  • RUTA DEL CAMBIO
  • ¿Qué estrategias facilitan e impulsan el cambio deseado? ¿Qué condiciones deben darse?
  • OBJETIVOS ESTRATÉGICOS
  • ¿Qué objetivos específicos vamos a determinar y en qué plazo para avanzar en nuestra estrategia para la transformación sostenible?
  • INDICADORES
  • ¿Cómo sabremos que estamos logrando nuestros objetivos?
  • APRENDIZAJE PARA EL CAMBIO
  • ¿Cómo las evidencias nos van a conducir a la responsabilidad de nuestras acciones?

…………………

El cambio que cada uno podamos operar en nuestro entorno será movimiento,

será “llegar a ser” para la Abogacía

Cristina M. Ruiz Pérez

Directora “Sostenibilidad Estratégica Consultants & Lawyers”

Socia · Abogada “U&C Abogados”

Este artículo ha sido publicado por el Consejo General de la Abogacía en su blog «Comunicación, Marketing y Coaching» Del cambio hacia la transformación sostenible de la Abogacía

Si quieres ir recibiendo cómodamente en tu correo los artículos que voy publicando, suscríbete a mi blog.


Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s